Dr. Marco Agustín Malpica Rivera.

Las políticas actuales de la Educación Superior impulsan nuevas dinámicas en la práctica docente dentro de las Universidades Públicas (UP); la incursión del programa transversal de internacionalización del currículum reorienta el trabajo docente mediante estrategias de promoción de los aprendizajes, basados por competencias a través del intercambio con maestros pares de otras universidades a nivel internacional. Lo anterior con el objetivo de que se logren acercamientos y afinidades disciplinares en los planes de estudios, a través de las experiencias educativas que se imparten en los distintos programas de licenciatura.

La internacionalización es uno de los ejes transversales que contempla el Plan de Desarrollo Institucional 2030 para la formación integral de los estudiantes; también la sustentabilidad, la equidad de género e interculturalidad, la inclusión, la promoción de la salud, los derechos humanos y la justicia forman parte del proyecto integral en el que deben transformarse los sistemas educativos de las universidades públicas.

Organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), el Proyecto Tuning Europa - América Latina y organizaciones que regulan los presupuestos federales para las universidades públicas han coordinado iniciativas globales para transformar el ejercicio docente con el propósito de redefinir el quehacer didáctico a través de metodologías inter, multi y transdisciplinarias. Con estas iniciativas se propone impulsar la creación de proyectos académicos entre pares y fomentar su participación en foros virtuales que contribuyan con otras técnicas de aprendizaje y dejar atrás la formación intramuros, incorporando a su vez el intercambio del trabajo académico entre estudiantes y maestros a distancia con programas afines entre universidades hermanas de distintos países; destacando con ello acuerdos sobre los procesos de titulación y del empleo relacionados con áreas curriculares en el ámbito profesional, y así propiciar la movilidad de los egresados en diferentes contextos geográficos.

Las políticas internacionales para la Educación Superior han dado la pauta para que las universidades públicas se comprometan a imprimir cambios estructurales en sus modelos de aprendizaje en respuesta “al problema de la fragmentación que está presente en las IES; sus departamentos del saber se mantienen aislados, con poca interacción y, de manera similar, persisten aún complicaciones para articular mejor la academia con la administración. Éstas mantienen un distanciamiento trabajando de manera dispersa con finalidades comunes, lo cual conlleva pérdida de energía y recursos” (PGD 2030: p. 9).

La Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) continúa impulsando temas cruciales de la agenda de este nivel educativo: ampliar la cobertura con equidad; acentuar la pertinencia y la responsabilidad social; mejorar la calidad educativa; promover la innovación; fortalecer las capacidades académicas y de organización; potenciar la generación y aplicación de conocimientos; formar recursos humanos de alto nivel; renovar la vinculación, la extensión de los servicios y la difusión de la cultura; actualizar la coordinación y regulación del sistema; ampliar el financiamiento y mejorar su distribución (p. 13).

En respuesta a dichas políticas, nuestra máxima casa de estudios enfrenta el reto más complejo que es el de la internacionalización, no tan sólo enfocada a la práctica docente y a la movilidad de los estudiantes, sino comprometida también a la movilidad académica. Subirnos al tren de la calidad educativa en este renglón significaría la hipótesis de contar con una estructura financiera sólida para cubrir esta fase, al menos en este rubro. Al respecto, la movilidad internacional de los académicos es un terreno poco fértil para la Universidad Veracruzana; efectivamente, existe la gestión institucional de becas relacionadas con grados académicos, pero escasos proyectos de intercambio de los mismos con otras universidades a nivel internacional, a pesar de que dichas acciones están respaldadas por el Programa de Fortalecimiento de la Calidad Educativa (PFCE) y algunas de estas mismas por la Dirección General de Internacionalización. Sin embargo, se han desatendido necesidades tan elementales como la estancia de un profesor durante un semestre en alguna universidad del extranjero.

El proyecto de internacionalización de las universidades públicas requiere de planteamientos teóricos que deben estar soportados por una estructura financiera que garantice el logro de las metas institucionales. Al parecer, el financiamiento de las universidades no es muy halagüeño; por esta razón, citamos las declaraciones que hizo el 22 de noviembre del año pasado el diputado Luis Alberto Chávez, del Grupo Parlamentario del Partido de Revolución Democrática de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF):

“Según datos oficiales, el subsidio ordinario de las universidades públicas estatales creció hasta el año 2015, pero cayó 1.4 por ciento en 2016 y en 2017 decreció en 3 por ciento, al mismo tiempo que no se consideró la expansión de la educación media superior y superior, ni incrementos a las jubilaciones y pensiones (VII Legislatura, 2017).

Asimismo, el rector de la UNAM, Enrique Graue Wiechers, hizo un llamado a la Cámara de Diputados para que en el Presupuesto de Egresos de la Federación de 2018 se asignen mayores recursos a ciencia, tecnología y educación, en especial a la de nivel superior (Aristegui, 2018).

Entrar en la sinergia de una formación integral nos obliga enfrentar dos aspectos de vital importancia: primero, para lograr proyectos de internacionalización con universidades de otros países, las universidades públicas deben reestructurar sus programas de capacitación y especialización de aprendizaje en relación con otros idiomas; y segundo, replantear una estructura financiera que soporte la creación e innovación de plataformas y determinar nuevos medios tecnológicos que permitan la diversificación de la práctica docente y llevar a cabo transmisiones internacionales, videoconferencias y otras actividades virtuales que faciliten una rápida conexión y protocolos de comunicación interactiva entre universidades hermanas. Cumplir con esta dinámica posibilitaría romper con el modelo tradicional de enseñanza y hacer más eficiente el desempeño docente.

Debemos apostar por la manifestación de demandas integrales con la participación de rectores(as) y representantes sindicales de los académicos, de tal manera que ejerzan el liderazgo universitario para luchar por un financiamiento más eficiente en pro de las universidades públicas.

Transformar la universidad hacia una formación integral debe ser una tarea comprometida entre autoridades y sindicatos, sólo así evitaremos que las reformas a la Educación Superior queden en una simple intención y se conviertan en una realidad tangible para el buen desempeño de la comunidad universitaria.

Referencia.

Aristegui noticias, portal de noticias consultado el miércoles 25 de abril de 2018.

https://aristeguinoticias.com/1110/mexico/insuficiente-presupuesto-para-educacion-superior-graue/

Asamblea Legislativa del Distrito Federal, VII Legislatura, publicación del 22 de noviembre de 2017, consultada el miércoles 25 de abril de 2018. http://www.aldf.gob.mx/comsoc-indignante-presupuesto-universidades-publicas--36231.html

Plan General de Desarrollo 2030, Universidad Veracruzana pp. 9 – 13.

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