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BOLETÍNINFORMATIVODEFESAPAUVNOVIEMBRE/DICIEMBRE2018             Ensayo

al recordar que otra de sus víctimas fue el poeta José Juan     el Country Club de Churubusco. Por la noche, el banquete
Tablada, quien le dedicó un acróstico hecho sobre una           en el prestigioso club que, según la crónica, había sido
servilleta y que puso en manos del Chango:                      decorado con «esplendidez y buen gusto», se encendió
De coñac siempre indigesto                                      con la presencia de prestigiados periodistas —entre ellos
Ernesto.                                                        Manuel Horta, director de Jueves de Excélsior—, que se
De noche como de día                                            mostraban ingeniosos, bromistas y lúcidos improvisadores
García.                                                         de epigramas.5 También se encuentra el espléndido dibu-
Verdugo del natural                                             jante del diario Excélsior, Ernesto García Cabral, espigado,
Cabral.                                                         con su abundante cabello abultado y su agudo mentón,
Compadrito de arrabal                                           de buen humor, tal vez con los brazos cruzados, la mira-
Negrito y empomadado                                            da atenta y penetrante con la que seguramente esboza
Que te den si no te han dado                                    en su mente las conductas, las miradas, los vestidos, los
                                                                sombreros, las líneas de los rostros y de los cuerpos de
   Una mañana de 9 de julio de 1934, mientras desayu-           esas elegantes y estiradas señoritas que, convertidas en
naba, la señorita Cecilia Montiel abrió su Excélsior en la      paradigma femenino, serán inmortalizadas por los trazos
sección «De lunes a lunes». Se sorprendió al verse en las       sensuales del Chango.
fotografías con sus amigas Alicia Gómez Arias y Lupita
Sánchez Alducin. Para ese día, una de sus amigas, Martha           Si bien García Cabral era partícipe y en ocasiones pro-
Vázquez, la ha invitado al banquete en honor de una amiga       tagonista de las celebraciones que daban el tono moderno
suya, Delia Cubillas, quien terminará su año de reinado en      a la vida social de las elites mexicanas de la belle époque
                                                                de la posrevolución, también tomó parte en la construc-
Jueves de Excélsior, 1931.                                      ción de los espacios de diversión y sociabilidad donde se
                                                                materializaba dicha modernidad, como lo mostraba la
                                                                nota periodística sobre la inauguración del restaurant y
                                                                salón de baile Grillón, que sería inaugurado la noche del
                                                                jueves 30 de enero de 1936 y que estaba equipado con
                                                                «muebles especialmente construidos por El Palacio de
                                                                Hierro», «suntuosas cortinas» encargadas a la compañía
                                                                SyR, el parquet de la pista de baile, instalado por la casa
                                                                Ralph, tenía tersura de espejo y el salón, que era obra del
                                                                arquitecto Gustavo Struk, contaba con clima artificial y
                                                                aire acondicionado como ningún otro edificio en México.
                                                                Además, habría una impresionante plataforma giratoria
                                                                para las orquestas; los espejos de oro y los vitrales fueron
                                                                diseñados por Andrés Audiffred, mientras que su amigo,
                                                                Ernesto García Cabral, había puesto, según se leía en la
                                                                nota, su «mano mágica» en el diseño y decoración de la
                                                                fuente luminosa del vestíbulo. Aquella noche la estación de
                                                                radio XEB transmitiría los detalles de la «suntuosa noche
                                                                de gala» del «restaurant-dansant».6

                                                                   A propósito de fiestas y bohemias en las que García
                                                                Cabral era invitado permanente, tampoco lo perdonaron
                                                                los versos del excepcional poeta Luis G. Urbina quien,
                                                                como dice Horta, «a boca de jarro le lanzó este dardo»:

                                                                Este caso de Cabral
                                                                es un caso excepcional,
                                                                unas veces es botón
                                                                y otras veces es ojal.
                                                                O lo que resulta igual;
                                                                unas veces es jaibol
                                                                y otras veces es Cabral.7

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