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Ensayo                                                            GESTIÓNSINDICAL72

   Los artistas plásticos no sólo eran invitados a estos       con su puño y letra el dibujante escribe: «¡Montecarlo 20!
convites, también se hacían fiestas en su honor, como la       ¡Qué maravilla!»; enseguida aparece su firma, con la que
que se anunció en los diarios para el viernes 25 de mayo       avala que se trata de cigarros de «personalidad» y que son
de 1934 dedicada a Ernesto García Cabral y al pintor Ro-       suaves aun «para la garganta más delicada».9
berto Montenegro, coctail-party organizado por Ángel
Falcó, encargado de negocios de Uruguay, y por Fernando           No fue esta la única ocasión en que el Chango sería la
de la Llave, que tendría lugar en la calle de Campeche         imagen de un producto, pues la celebridad internacional
233, precisamente en la sede diplomática uruguaya en           de la que gozaba García Cabral serviría para prestigiar a la
México, suceso para el cual, como se acostumbraba a            cerveza Monterrey Lager. Un sábado 26 de marzo de 1938
decir en la prensa de entonces, las invitaciones habían        en un anuncio de esa bebida apareció una fotografía del
estado circulando «profusamente».8                             dibujante acompañada de la frase: «Monterrey es mi cer-
                                                               veza». Y en el texto publicitario se leía:
   Un domingo 17 de abril de 1932, después de ir con
su familia de paseo, un hombre que al fin se sienta en su         La fama del caricaturista huatusqueño es indiscutible y
mullido sillón para leer el periódico se topa con un pe-       sólida. Sus graciosos trabajos se reproducen con orgullo en
culiar anuncio de cigarros Monte Carlo. No es un artista       las mejores revistas de Europa, Estados Unidos, Centro y
de cine ni de teatro, ni un cantante afamado el hombre         Sudamérica. Jovial, optimista, extraordinario burlador del
cuyo retrato dibujado aparece junto a la cajetilla con letras  tiempo, lo mismo triunfó en el medio bohemio parisién, que
góticas de la que sobresalen los cigarrillos. No. Es nada      en la media noche «milonguera» de Buenos Aires, o en la
menos que Ernesto García Cabral, sonriente, con su on-         dinámica y cosmopolita de la vorágine de la Babilonia de
dulada melena, viste de saco, chaleco y corbata y parece       Hierro [Nueva York]. En México, su popularidad y simpatía
tomar un respiro en su mesa de trabajo para fumarse            no tienen barreras porque este «verdugo del natural» es
un Monte Carlo que sostiene entre sus dedos índice y           dueño de imanes extraños para atraerse las más sinceras
cordial. El texto del anuncio reza: «El genial caricaturista   amistades.10
dice mucho en pocas palabras» y debajo de esa frase,
                                                                  García Cabral, buen hombre de mundo, también era un
                                                               gran viajero y no dejó de cultivar sus vínculos con sectores

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