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BOLETÍNINFORMATIVODEFESAPAUVNOVIEMBRE/DICIEMBRE2018                       Ensayo

Ernesto García Cabral, Rafael Freyre y Agustín Lara, a finales de los        Un cálido sábado 24 de febrero de 1951, hacia las dos
50. Autor sin identificar. Cortesía: Taller Ernesto García Cabral         de la tarde, la crema y nata de la comunidad veracruzana
                                                                          radicada en la Ciudad de México, particularmente artistas
intelectuales, políticos, literarios, artísticos o empresa-               y escritores, comenzó a llegar al restaurant Torino en la
riales. No era raro, por ejemplo, verlo como invitado a                   colonia Del Valle. Se trataba de una comida en honor al
alguna conmemoración cívica como la que tuvo lugar                        gobernador de Veracruz, Marco Antonio Muñoz. A mitad
en las fiestas patrias de septiembre de 1940, en una ca-                  del agasajo, el anfitrión, Ernesto García Cabral, tomó la
ravana que recorrería los lugares históricos de la ruta                   palabra para reconocer la labor cultural que el mandata-
independentista del cura Hidalgo. El Chango estaba en                     rio estatal había hecho en la entidad. «Si es cierto que el
la lista de los funcionarios e intelectuales invitados a esta             amor a la patria chica —dijo el dibujante— es la base del
celebración, entre quienes figuraban también el editor                    amor a la patria, los veracruzanos de esta ciudad son ver-
Enrique Díez Canedo, el filósofo Luis Recaséns; el rector                 daderos patriotas mexicanos». Mientras el banquete era
de la Universidad Nacional, Gustavo Baz; el poeta José                    amenizado por la cantante Rosalba Johnson y un trío de
de Jesús Núñez y Domínguez; el escritor Francisco Rojas                   música veracruzana típica, seguramente platicaban otros
González; el pintor Roberto Montenegro y Manuel Horta,                    veracruzanos distinguidos que se dieron cita, como Rafael
director de Jueves de Excélsior.11                                        Solana, José Mancisidor y Neftalí Beltrán.13

   A propósito de este semanario cuyas portadas ilus-                        En el verano de 1951, la noche del 25 de junio, García
traba deliciosamente García Cabral, la noche del 25 de                    Cabral se acomodaba, con la copa de vino en mano, en
junio de 1943 Jueves de Excélsior celebraría su vigésimo                  un sofá estilo provenzal, un poco apretado, al lado de los
primer aniversario con un lujoso banquete en el centro                    artistas Raúl Anguiano y María Izquierdo, así como la es-
social El Patio, que contó con un ramillete de hermosas                   critora Martha Elba, Chelo Montalbán y otras invitadas a
estrellas cinematográficas como Hilda Kruger, Amparo                      la elegante residencia de la señorita María Álvarez Icaza,
Morillo, María Luisa Zea, María Antonieta Pons, entre                     como lo mostraba la fotografía que ilustra la nota que
otras, así como notables periodistas como Rafael Helio-                   informaba el «cocktail» ofrecido en honor a la destacada
doro Valle, Miguel Ordorica y Carlos Denegri, así como los                pintora Izquierdo.14
dibujantes Rafael Freyre, Ángel Zamarripa y el infaltable
Ernesto García Cabral.12                                                     En los primeros días de abril de 1954 comenzó a circular
                                                                          entre periodistas, escritores, actores y artistas una diver-
                                                                          tida invitación que convidaba a celebrar y homenajear a
                                                                          Ernesto García Cabral en estos jocosos términos:

                                                                             Pachanga pa’l Chango. Un grupo de seres racionales
                                                                          conscientes de que al chango hay que darle la razón, aunque
                                                                          no la tenga, ha organizado un «Monkey Shower», al cual
                                                                          queda Ud. invitado de la manera más mona, para celebrar
                                                                          la reencarnación del simio pintamonas huatusqueño, Gorila
                                                                          Cabral, quien tras haberse encontrado en la obvia situación
                                                                          de dar el changazo ha vuelto a su segunda infancia, motivo
                                                                          y pretexto para este desorden. Para no andarnos por las
                                                                          ramas —actividad que dejamos para el homenajeado— la
                                                                          cita es a las 9 pasado (de copas) meridiano, en la isla de los
                                                                          monos del «Grillón», donde todos podrán beber y mover
                                                                          el bigote, aunque sólo el último chango es el que se ahoga
                                                                          entre las palmeras borrachas de sol y otros tanguarnices

                                                                             A propósito de estas concepciones simiescas de la vi-
                                                                          da social de García Cabral, Salvador Novo le dedicó estos
                                                                          versos:

                                                                          ¿Cómo hablarás, Ernesto, de humorismo:
                                                                          cómo de bromas leves o pesadas;
                                                                          cómo de risas ni de carcajadas
                                                                          sin hablar, como es justo, de ti mismo?
                                                                          Prueba viviente tú del darwinismo,

                                                                       7
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